La guía del método.
Esta es la documentación interna que firma cada formador antes de incorporarse al claustro. La compartimos en abierto porque queremos que cualquier alumno sepa, antes de reservar plaza, qué tipo de aula va a encontrar.
1. Adulto, no escolar
El alumno adulto trae experiencia previa que vale más que el contenido del curso. El formador construye la sesión a partir de lo que el grupo ya sabe — no desde cero como si fuera un colegio. Esto cambia todo: el ritmo, el tono, los ejemplos, la cantidad de teoría visible.
El error más común en formación adulta es repetir el modelo escolar: profesor que sabe, alumno que recibe, examen que mide. En el aula de adultos eso produce desconexión, aburrimiento y abandono. Nuestro modelo es el contrario: facilitador que estructura, grupo que aporta, conclusiones que se construyen colectivamente.
2. Práctica antes que teoría
Cada sesión arranca con un caso real del grupo, no con una diapositiva. La teoría aparece cuando el caso la pide. Si no la pide, no aparece.
"La teoría enseñada antes del problema concreto se olvida en una semana. La teoría que aparece para resolver el problema concreto se queda."
Esto implica que ningún curso tiene un guion idéntico de una convocatoria a otra. La estructura es la misma, los principios son los mismos, pero los ejemplos y la profundidad teórica varían según lo que el grupo concreto traiga al aula.
3. Grupos pequeños siempre
Máximo 12 personas por curso. Sin excepciones. Eso encarece los cursos significativamente respecto a la oferta masiva online — pero permite que el formador conozca a cada alumno por su nombre, sus ejemplos profesionales y sus dificultades específicas.
Hemos rechazado abrir cursos para 20 personas aunque la lista de espera lo permitiera. La razón es simple: a partir de 14 personas, la dinámica cambia. Las preguntas dejan de fluir. Los tímidos se callan. El formador se ve obligado a hacer monólogos. Y eso es exactamente lo que queremos evitar.
- Cursos en grupo: máximo 12 alumnos por aula
- Cursos en empresa: máximo 14 (límite negociado tras cuatro años de pruebas)
- Coaching individual: 1 alumno, 1 formador, sesiones cerradas
4. Formador en activo
Nuestros formadores siguen ejerciendo su profesión en paralelo. No son docentes a tiempo completo. Por eso traen al aula problemas reales de hoy, no los de hace diez años. Y por eso pueden permitirse decir "no sé, déjame investigar" sin que su autoridad se resienta.
El criterio de selección del claustro es claro: cinco años mínimo ejerciendo activamente en la disciplina que va a impartir, con casos recientes verificables. Si el formador deja de ejercer durante más de dos años seguidos, se le ofrece pausa del claustro hasta que vuelva a ejercer.
5. Reglas del aula
Siete reglas que se leen al inicio de cada curso y se imprimen en cartel a la entrada del aula:
- No hay preguntas tontas. Hay preguntas que el formador no supo responder bien.
- Cualquier alumno puede pedir parar y rebobinar en cualquier momento.
- El móvil silenciado y boca abajo. No hay excepciones.
- El portátil abierto solo cuando la actividad lo requiere.
- El feedback del formador es siempre privado, nunca delante del grupo.
- La asistencia es libre. La participación es esperable.
- Los descansos son sagrados. Empiezan y terminan a la hora.
6. Lo que no hacemos
Igual de importante que los principios es la lista de lo que el método rechaza explícitamente:
- No hacemos formaciones masivas online de centenares de alumnos.
- No usamos gamificación con puntos, badges, ranking. La motivación intrínseca del adulto no necesita eso.
- No imponemos tareas para casa salvo que el alumno mismo lo pida.
- No examinamos. Hay evaluaciones cuando el curso lleva certificación oficial, no antes.
- No vendemos libros, plataformas ni software dentro del aula.
- No grabamos las sesiones presenciales sin permiso explícito del grupo entero.
- No usamos casos ficticios cuando hay casos reales en la sala.
7. Cómo evaluamos
Al cierre de cada curso pasamos a los alumnos un cuestionario corto y honesto. Las puntuaciones de cada formador se revisan trimestralmente. Si un formador baja de 8 sobre 10 dos trimestres seguidos, hay conversación de revisión. Si baja tres trimestres, sale del claustro.
El cuestionario tiene seis preguntas, no veinte. Y todas son abiertas. Las puntuaciones cuantitativas son menos útiles que tres frases bien escritas por un alumno que ha pensado lo que dice.
¿Quieres ver el método en sesión?
Cualquier persona interesada puede asistir como oyente a la primera sesión de un curso. Sin coste y sin compromiso. Avísanos antes con 48 horas.